viernes, 27 de enero de 2012

Capítulo 12

Me presenté en el aula para los que acudían a un colegio de enseñanza técnica, lo que me sorprendió fue ver a Sugi allí, que quería ir a una universidad farmacéutica.

Me contó que solo venía para escuchar sobre un curso que le interesaba, pero que estaba pendiente de estudiar para entrar en la universidad que ella quería.

Ella no sabía mis planes de ir, y supuso bien al preguntar si iba a una de estética.

-Me gustaría conseguir algo para ser esteticista o peluquera o algo parecido.- dije.- Vine hoy, pero no me ha servido apenas nada.

-Me sorprende que realmente pienses seriamente de tu futuro.- me dijo bromeando. Y le dije que no era tan mala.- Aunque pensé que Mari y tu iríais juntas a la universidad afiliada.- completó. – Por cierto, ella está también aquí?

-No, no creo, debe haberse ido a casa, probablemente.- dije mirándo si tenía mensajes.

Desde aquella vez, no habíamos hablado de mis planes académicos, seguía siendo un tema incómodo.



Así, llegó febrero. Akko me mandó un mensaje para saber si seguía en clase, mientras yo estaba ocupada buscando a Naru-sensei. Con la que quería hablar sobre un cambio de universidad a la que quería entrar.

Se extrañó de mi elección después de haber elegido literatura japonesa, algo que me gustaba mucho, pero una opción demasiado distinta de la que acababa de concluir.

Me preguntó si lo había hablado con mis padres, pero esperaba a decidirme completamente patra decírselo.

-Fue Oohashi la que te metió la idea en la cabeza?

-Eh? No qué va! Akko no tiene que ver en mi cambio, lo decidí por mi cuenta.- dije sinceramente, aunque Akko tenía que ver en la decisión.

Buscó los impresos de elección del seminario en el cajón, así logré ver una pequeña foto en la que salí vestida de novia cogida del brazo de un hombre, que supuse sería su marido. Después de preguntarlo en alto, oculté la tapadera añadiendo que era otra persona, con lo que decidimos salir ambas a hablar sobre ello.

A pesar de lo pesimista que dijo que resultaba el matrimonio, la animé y le dije que a mi madre le parecía bien, después de todo ambos eran adultos.

Ella me agradeció y me preguntó si yo tenía novio, antes de que se me escapara que era novia, le dije que había alguien con quien salía, lo que la extrañó, pero a lo que no prestó atención.

Le confesé que no sabía que pasaría con ambas, ella me contó que le había costado mucho tiempo encontrar la persona ideal para ella, estubo mucho tiempo sola, dando datos que me llevaron a calcular su edad.

Su mala suerte en el amor y sus problemas con los amigos, la hicieron pensar en vivir educando a los niños, como ahora, siendo profesora.

Después de esto último, podía mirar hacia atrás y verlo como momentos felices, no preocuparse al hacerlo, sentirse calmada.

Me contó que para ser felices juntos, lleva esfuerzo, incluso para mantenerte con tus amigas. En cambio, muchas veces parecía que todo iba mal porque discutían o sus raros hobbies. Pero el hecho de que se amaran, hacía cambiar las cosas, por eso, eran capaces de ser felices.

Después de ello, me aconsejó diciendo que nunca me rindiera, la elección de mi carrera no tenía que influir, debería elegir lo que yo quisiera, sin necesidad de ser lo mismo que la otra persona.

-Mientras no te rindas, tus amigos serán tus amigos, y así con la persona que amas, después de toso, lo quieres, no?- preguntó.- Si pones todo tu ser en la relación, no crees que podréis estar juntos?



Solo por estar un poco más con ella, quise elegir el mismo colegio que ella, pensé que si fueramos juntas, estaría bien.

Pero era un error basar mi carrera en algo así, quería ayudar a Akko en su sueño, así podía estar junto a ella.



Llegó Kuno con nueva información del marido de Naru-sensei, mientras comentaba sobre su trabajo, yo buscaba el momento para darle a Akko lo que le había traido:

-A...Akko…

-Hm?- me miró.

-Esto es un obento, que hice para ti... te gustaría tomarlo?- pregunté.



-Eh??- me quedé sorprendida.- Un obento casero??- me sonrojé, una sonrisita se asomó en mis labios y se denotó felicidad en mis ojos: ‘jejeje’

-Eh? Como? Porqué solo para Akko?- preguntaron las otras celosas.

-Dijisteis que ganaría peso si comía solo pan, si? Decidí hacerle uno con las calorías y vitaminas exáctas, es como agradecimiento de enseñar a Mayu-chan a maquillarse.- dijo levemente avergonzada y encantada de que me gustara.

-Gr… gracias…- dije avergonzada de depender de ella.

-Me enseñó mi madre como hacerlo.- explicó. Ví como Mari se ponía de buen humor, lo que me hizo muy feliz, hasta le saqué una foto para recordarlo.

Mientras me distraía pensando en su buena pinta y en hacer la foto, Mari se acercó a mi oído y dijo:

-Estaría bien que te hiciera uno todos los días que tenga tiempo?- preguntó.

-Por supuesto!! Me encantaría!! Muchísimas gracias Mari!!- dije loca de alegría y degustando la deliciosa comida que me había preparado mi amada. La abracé fuerte y contuve mis ganas de besarla.



Fui a muchas clases para ver como maquillaban a la gente en peluquerías y centros estéticos.

Poco a poco, rápidamente, llegó el 14 de febrero, San Valentín, habíamos hablado mucho en los descansos sobre chocolate y demás cosas, así que decidí darle chocolate a Mari.

-Mari… esto.- dije entregándole la caja.

-Si?- dijo volviéndose hacia mí.- Eh? Qué es?- preguntó.

-Eh? “Qué es?” Es chocolate… ya que no pude dartelo en el colegio…- le dije extrañada.

-Eh…- dijo con cara de haberse olvidado.

-No puede ser! Te olvidaste de San Valentín??

-Yo… lo siento muchísimo, si me lo hubieras dicho…- dijo pidiéndome perdón.

-Es… no es el tipo de cosas que se recuerda a la gente! Se supone que tengo que decirte que te tengo que dar chocolate por adelantado??- exclamé.- Pensé que estabas ahí cuando hablamos de este día, pero veo que no hacías caso!- me quejé.

-Eso es porqué ultimamente paso el tiempo pensando en qué poner en el obento del día siguiente… ah… te parece bien si te lo doy mañana?- dijo apurada.

-No!- dije un tanto cabreada.

-Tienes razón, o siento…- volvió a disculparse.

-Pero este sábado, está bien… site quedas a dormir a mi casa...- dije, explícitamente.

-Yo… lo entiendo- dijo.- Iré a casa y me prepararé.- añadió después aceptando.

-Vale.- dije contenta de que porfin podamos pasar tiempo juntas.



Ese sábado, fuimos de compras, me deprimí mucho por haber comprado demasiado, había prometido mirar, pero no pude evitar comprar cosas que ví.

Pensé que ir de compras aiviaría la tensión, pero resultó ser contrario.

Ver mi armario lleno de ropa, nos hizo recordar la primera vez que vino a casa, día en el que nos probamos muchos de mis conjuntos para buscar algo que le pegara a Mari.

Escogimos de nuevo ropa que no habíamos enseñado como quedaba  y repetimos el desfile que tanto nos gustaba hacer, nos probamos un montón de ropa y nos divertimos. Además de que ví lo linda que estaba Mari con muchas de las prendas.

Cuando buscaba a fondo en el armario, ví aquellos bañadores que había comprado el verano anterior, le hice poner el que le correspondía a ella y me puse el otro.

-Pero… si todavía es nuevo!- se sorprendió Mari.

-En realidad, nunca me lo puse…- dije mirándola.

-Y de verdad no te importa dejarselo a alguien más estándo sin estrenar?- preguntó.

-Está bien.- dije para que no se preocupara.- Deja que te lo ate a la espalda.- me ofrecí.- Te ves genial… ya imaginé que estarías muy linda con él…- dije.

Me acerqué por detrás y la abracé, apoyé mi barbilla en uno de sus hombros, y pasé mis brazos por debajo de los suyos.

-Se siente bien.- dije pudiendo oler la fragancia de Mari, que estaba sonrojada, cerniéndose a mi abrazo.

Mi control dejó de funcionar, no pude evitar sentir la necesidad de besar su suave y tentador cuello, lo que produjo que de su boca saliera un pequeño gemido.

Me pegué a ella todo lo que pude, mientras ella susurraba mi nombre avergonzada de lo que me proponía.

Aún abrazadas, le desaté el bikini que se había puesto con los dientes, y agarré uno de sus pechos con la mano, para que no quedara desnudo, sujetándo la prenda.

Mari me preguntó algo, con voz entrecortada:

-H-hoy… tu madre está…?

-En un viaje de negocios.- dije acercando mis labios a los suyos.

La senté en el suelo lentamente, dandola la vuelta para que puediera ver su cuerpo, mientras nos besábamos, abrazamos nuestros cuerpos en un pensamiento de éxtasis que llenó nuestra mente.

Mientras seguíamos en nuestro beso, Mari me desató el bikini abrazándome y atralléndome hacia ella. Sus pechos finalmente desnudos se fusionaron con los míos, de esta forma ambas sentíamos el latido del corazón de la otra. Escuchaba sus susurrados gemidos en mi oído, y sentía como su cuerpo se calentaba con el mío.

Mari se dejaba caer hacia atrás, atraía mi rostro al suyo y nos fundíamos en un nuevo beso, ambas nos tomamos por las manos mientras me aseguraba de agarrar la sábana de mi cama, con la que podríamos taparnos.

De repente me paré en seco, Mari me miró de frente y me preguntó.

-Akko?

-Lo siento, es justo como pensé.- dije, dándome cuenta de que ella ya había estado en una situación similar.

-Tienes razón, no importa qué, yo…- empezó Mari, cuando la interrumpí:

-Yo lo siento muchísimo, es mi primera vez.- confesé.

-Pero…

-Incluso no se que viene después de esta parte.- dije avergonzada de mi ingenuidad.- Solo con esto, estoy en mi límite.

-Eh? Pero tu antes no habías?- quedó perpleja.

-Yo bueno, hubo unas circunstancias complejas…- intenté explicarme.- Yo realmente sigo…- quise decir virgen, pero no me Salió. -Así que Mari es mi sempai cuando se trata de esto.- dije pensando en su experiencia.

-Eh? Si esta tabién es mi primera.- dijo apurada.- Pero yo, creo que sé, lo que quiero hacer con Akko.- dijo.- Pero… de verdad estás de acuerdo con eso?- dijo bajando la cabeza.- Porque aunque no estamos jugándo más… aún tienes la parte de abajo del bikini puesta.- dijo, a lo que contesté tapándonos con la manta y quitándome lo que me faltaba. – Akko!- dijo mientras  la acercaba a mí, completamente desnuda para ella.

Ambas tapadas con la manta, nos ruborizamos al pensar que estaba desnuda, y le dije:

-Mari, tu también.- dije deseosa de verla en todo su esplendor, la ayudé a quitárselo, sorprendiéndola un poco, pero nos colocamos tumbadas en el suelo, tapadas con la manta y dije.- Qué es lo que quieres hacerme, Mari?

-Yo… quiero… tocarte- dijo tímidamente.

-Vale, entonces tócame.- la contesté, ferviente. Agarrándo una de sus manos y llevándola a mi pecho, lo que me hizo que se me escapara algún gemido.

Se me ocurrió la idea de bajar la mano, a ver como estaba Mari, la rocé con una de mis piernas, introduciéndola entre las suyas, lo que me contestó la duda.

-Yo… lo siento.- dijo avergonzada por estar húmeda.

-Pero si yo, estoy igual, verdad?- dije notándo que me empezaba a tocar.

Un rato después de difrutar la una de la otra, noté que Mari tenía lágrimas en los ojos y me dijo:

-Tú de verdad…

-Mari? Qué va mal?- le pregunté cariñosamente, limpiándole las lágrimas y acariciándo su rostro.

-Estoy muy feliz, de verdad eres como yo…- dijo finalmente.

-Tonta.- dije dándole un beso en la frente.

Cuando la cosa se hubo calmado, nos tumbamos en mi cama dispuestas a dormir juntas tal cual, acaricié tiernamente la cabeza y el rostro de Mari, sientiéndo lo caliente que estaba.

Ella, tímida, se tapaba hasta la altura de los ojos con la sábana, lo que se veía dulce en ella.

-Fu,fu,fu.- dije.

-Q.. qué pasa.- dijo aún tímida y vergonzosa.

-Hm? Nada.- dije feliz, tomándola el pelo.

-Geez… -dijo dándose cuenta.

-Ah, eso me recuerda, que quizás deberías dejarte el pelo largo otra vez.- dije pensando en el futuro.

-Eh? Pero tú eras la que lo querías corto para empezar…- dijo extrañada.

-Por supuesto, me encanta, el pelo corto te hace ver definitivamente más linda.- expliqué.- Pero pensaba en como estabas antes, y estabas guapa también con el pelo a la altura del hombro.- dije imaginándolo.- Así cuando me vuelva peluquera y haga…- traté de ocntinuar, pero el sonido de mis tripas me lo evitó.

-Eso me recuerda a que no hemos cenado.- dijo Mari perdiendo un poco de su vergüenza.- Pero se ha hecho tarde, qué hacemos con la cena?

-Si, me dejé llevar y no pensé que no habíamos cenado, me muero de hambre.- dije.- Ya sé.- dije saltando de la cama en pelota picada.- Aún tengo los panes de ayer!- recordé.- Iba a comerlos esta mañana, pero no tuve tiempo.

-Akko, porfavor ponte algo encima.- dijo Mari mientras hayaba los panes.- No tienes vergüenza?- comentó sin yo hacerle caso.

-Cuál te gustaría?

-Cualquiera de los dos está bien, pero siempre estás comiendo pan dulce, Akko…



-No hace eso que tu dieta sea desequilibrada?- pregunté.

-No pasa nada, ya que como tus obentos de almuerzo, eres muy buena cocinando, te convertirás en una gran esposa.- dijo. Aunque no era realmente algo de lo que sentirme bién,  pensé en principio, per oañadió.- Mi esposa.- dijo orgullosa.- Solo bromeaba.- dijo un tanto soñadora.

-Eso es… más o menos lo que estaba planeando.- añadí.

-Eh? Qué dijiste? No te escuché…- dijo.

-Yo he… estado pensando, en coger economía doméstica en la universidad afiliada, si estudio sobre alimentos, podría convertirme en una nutricionista cualificada.

-Una nutricionista?- preguntó Akko incrédula.

-Akko, siempre comes cosas como pan dulce y otras guarrerías, luego haces dietas locas para perder peso, eso debe ser malísimo para la salud.- expliqué.- Además, me gusta hacerte obentos, hasta ahora, en realidad, no había considerado mi futuro, como tú. Pero si hago esto, podré hacerte comida buena que tenga una nutrición equilibrada.

-Marii.- dijo ella echándose a mis brazos.- Te amo! Y amos tus obentos también!- dijo eufórica abrazándome.- Pero no solo quiero eso, quiero que me hagas obentos en las vacaciones también, podemos ir de acampada, pasar la noche en algún sitio las dos solas, ir al parque de atracciones.

-Solo nosotras dos?

-Si, pero quizas es algo dificil.

-Probablemente.- dije.

-Quiero hacerlo para disfrutar un viaje contigo, por que no pudimos disfrutar la mitad del viaje escolar.- dijo.

-Entiendo.- dije.

-Quiero que nos probemos los bikinis en la playa o en la piscina.- añadió.

-Creo que para la playa deberíamos esperar al verano.- sugerí.

Después de dar más ideas y acabar de comer, Akko se quedó dormida en mi hombro, observé su rostro y acaricié su mejilla.

Al hacerlo recordé la primera vez que la besé, estabamos en la misma posición, en el mismo sitio, pero nuestros sentimientos eran distintos en ese momento.

Era justo igual, solo que no estabamos tan seguras y unidas como ahora, ‘quiero que permanezcamos juntas, o mejor, estaremos juntas.’.

No importaba lo que pasara, no perderíamos la fe en la otra. Me acerqué a su rostro y le dí un suave beso en los labios.



Pasó tiempo hasta que llegó abril, ya era tiempo de cambiar de tutor y todos nos preguntabamos quién sería.

Nos dieron los nuevos lugares en los que nos sentaríamos, y a Mari y a mí no nos tocó juntas.

-Parece ser que no estamos juntas, Akko.- me dijo entristecida.

-Si, bueno, no tiene remedio, pero…- añadí en su oído.- Por otra parte si nos sentaramos juntas no podría quitarte las manos de encima.- le confesé.- Siendo ahora de tercero, se siente como si segundo hubiera sido muy largo…

Pasaríamos ese último año juntas, pero ese tiempo, para nosotras era de sobra.

Capítulo 11

-Akko… Akko!... Akko!!!- me llamaron, yo estaba mirándo cosas en el móvil cuando me pasaron unos impresos.

-Hahaha.- me reí vergonzosa.



Habían pasado unos papeles para elegir la universidad a la  que acudiríamos, yo pensé en algo como literatura japonesa, y no sabía que habría elegido Akko.

Cuando la miré, la ví distraída.



Poco después, cuando Akko no estaba cerca, Urara se acercó con Kuno y me preguntaron.

-Hay alguien… con el que esté saliendo Akko?- se me salió el corazón al escucharlo.

-Si- dijo Kuno.- Últimamente no deja de mirar el móvil, y no tiene blog, brilla de felicidad y se la nota distraída.

-Yo no sé…- mentí, era verdad que estaba distraída y miraba mucho el móvil, pero no sabía por qué.

-Creemos que es por un chico.- dijo Kuno nuevamente.

-Aunque realmente puede que esté teniendo citas en internet o mirándo porno, jeje- dijo Urara.

-No seas tonta, no es un hombre escapando del trabajo.- ultimó Kuno.

-Hola de nuevo chicas, de qué hablan?

-Waaa.- dijo Kuno, de buena se había librado.

-Hablabais de mi??- preguntó dándo en el clavo.- qué era??- siguió, yo también quería saber que tramaba.



Ese domingo, me dediqué a seguir con mi investigación, con mi móvil era muy limitado lo que podía encontrar, por lo que usé el pc.

Busqué videos de parejas haciendo el amor, no quise recordarlo, pero me vino a la cabeza lo que me había contado Mari. Así me pregunté la posición que utilizaron.

Tenía que hacerla olvidar, enseñarla lo enamoradas que estábamos.

Como no me valían parejas mixtas, busqué como lo hacían dos chicas, si lo hacía con Mari… qué posición haría ella?

De pronto me sonó el móvil, y era Mari, cerré el protatil de golpe y me espabilé.

-Hola Mari!

-Akko? Perdona por llamarte así, estás ocupada hoy?

-No lo estoy, no estaba haciendo nada en absoluto.- mentí.- Si tu tampoco lo estás,  quiéres venir?

-De verdad? Puedo ir? Te iba a pedir un favor…

-Qué es, pideme lo que quieras.- dije amorosa.

-No hay problemasi va Mayu tambien? Quiere aprender a usar maquillaje.

-Mayu? Pero estaré ocupada contigo!

-Conmigo?- dudó.

-Um, nada.



-Perdoname, siento ser tan repentina Akko-san.- dijo Mayu.

-Yo también lo siento, muchisimas gracias.- dijo Mari.

-No pasa nada, no estaba haciendo nada.- ‘No quise negarme para no dejarlas solas.’

- Mayu tiene una reunión con el club después de esto, así que pensé en ayudarla a maquillarse, pero tu eres mucho mejor que yo Akko…- me pidió.

-Está bien.- dijo Mayu.- Mirar ropa fue suficiente.- agradeció. Miré bien a la chica y pensé en qué podía hacer.

Mientras le  echaba cosas en la cara, le explicaba lo que debía hacer para que quedara bien, como hacer ver su piel más bonita y como ocultar sus granos. Pensé que hacer con sus pestañas, pero decidí no complicarme con ellas, le arreglé las cejas y le eché rimel.

Todo lo que hacía me recordaba al día que se lo hice a Mari, y el beso que me dio luego, lo que me hizo sentirme feliz mientras lo hacía.



Mientras Akko trabajaba con mi amiga, me sentí celosa de lo encantada que estaban ambas, el leve rubor de Mayu y la sonrisita de Akko me daban envidia.

-No!- iba a decir.- No es genial??- me corregí.- Estarás deseando ver a tu sempai, no?

-Sempai?- preguntó Akko.

-Si, a la reunión va el Sempai que me gusta, Mari me dio muchos consejos.

-Si pero fue Akko la que me los dio.- dije ruborizada.

Akko le arregló el pelo en una trenza sujeta a un lado, así su flequillo no le caería. También le confesó que tenía el pelo rizado y sabía como era. Le dio más consejos y se despidió.

-Muchísimas gracias Akko-san, gracias Mari-chan. Te devolveré la horquilla cuando te vea Akko-san.- dijo.

-No hace falta, son muy baratas.-dijo.

-Por cierto, me he vuelto una fan tuya Akko-san.- Akko y yo le deseamos suerte con su sempai y se fue.

-Mayu es interesante, seguro que le va bien.- me dijo.- Cuando estabas en primaria, qué tipo de…



No había acabado la frase cuando Mari me abrazó por detrás, me sonrojé y le pregunté que la pasaba.

-Mari? Que te pasa?

-Me dijiste que mantuviera en secreto lo de tu pelo.- dijo sonrojada.- Y esa horquilla…

-Eh? Estás…estás celosa?- dije sorprendida.

-Te pedí que me ayudaras con ella y acabé poniéndome muy celosa, Akko, estás enfadada?- me preguntó. El corazón me dio un vuelco, era demasiado linda.

-De ninguna manera, la verdad es que yo también estaba celosa por lo cercana que estabas con Mayu.

-Eh?- se sorprendió.

-Mari… puedo besarte?- pregunté.

-Tú… no tienes que pedir permiso, pero, si puedes.

Nos besamos durante un rato, Mari se apretó contra mí abrazándome, me estaba dejando llevar por el momento.

-Cuando enseñabas a Mayu a maquillarse, me hizo recordar cuando me enseñaste a mi todas esas cosas, lo divertido que eran los días, era muy feliz.- dijo azorada.- Pero no tenía ni idea de lo feliz que me podía hacer el hecho de que me abrazaras.

-Mari…- la apreté más fuerte. La tumbé en unos cojines que teníamos detrás y susurré.- Mari… yo… quiero conocer más de ti…- susurré antes de ir a besarla por el cuello.

-Akko… um…



Akko estaba muy excitada, me estaba besando y había empezado a tocarme suavemente, no me creía lo que estabamos haciendo..

-Espera Akko- intenté pararla.- Todavía no…

-No?

‘Claro, ella sabe lo que hacer, ya que tuvo un novio, tendrá un montón de experiencia!’



‘Qué quiere decir con eso? Es ella la que tiene experiencia…’

Después de eso, Mari se fue, todo iba bien, pero ella dijo “Todavía no…”, algo que no lograba entender.

Estándo sola, me aburria, y busqué cosas que ver para decidir por una universidad, y pensando en lo que había pasado con Mayu, decidí ir a una de maquillaje.



 El Lunes, me di cuenta de que Mari estaba de muy buen humor, cuando llegué a clase con ella, después de pasar un rato, me llamó:

-Akko!- me llamó cariñosa y felizmente, se acercó y me agarró por el brazo amorosamente. Ella no era de las que se te agarran facilmente…’Significará eso que ya estamos listas?’ pensé.

-Qué pasa Mari?- contesté.

- Me llegó un mensaje de Mayu-chan.- me dijo, por lo que quedé un poco desilusionada.

-Ah, Mayu-chan…- murmuré.

-Me ha mandado un mensaje contándome que esta mañana quedó con su sempai  para ir al colegio!

-Eh? De verdad?? Se mueve muy rápido, ni siquiera es San Valentin aún!- dije sorprendida pero aún decaída por el motivo del abrazo.

-Todo por que la ayudaste a aprender a maquillarse.- añadió sonriendome.

-No creo que sea solo por eso.- dije honestamente.- Pero es bueno si sirvo de ayuda.- sonreí.

Ambas creíamos que nos entendíamos completamente, pero nos faltaban cosas en las que avanzar para eso, una imperceptible grieta se abría entre ambas, sin que nos diéramos cuenta.



Nos mandaron entregar las hojas en las que decidíamos a qué universidad nos gustaría ir, cuando le dí mi hoja, me quedé muy a gusto con mi elección.

-Bueno chicos, hay algo más que quería deciros, cuando seais alumnos de tercero, en abril, cambiará la tutoría, aunque seré vuestra profesora hasta la ceremonia de graduación.- dijo.- Siento meteros en problemas, pero la verdad… la verdad es que porque voy a tener un niño, me daré de baja medio año después de la graduación…-dijo avergonzada.

Mari y yo nos miramos avergonzadas de la noticia, mientras las otras chicas chillaban y le daban la enorabuena. Recordó a los que tenían que pasar por su despacho que fueran, de entre ellos yo.



No supe saber porqué Akko tenía que ir al despacho, no iría a la universidad afiliada?

Mientras esta no estaba, las chicas calcularon cuando se habría quedado embarazada la profe y se preguntaban cómo sería el padre.

Comimos mientras no estaba, pensaba en la razón de que no estuviera con nosotras y hubiera ido a hablar de sus planes de futuro, aunque realmente, no habíamos hablado de ello.

-Mari, que te ocurre?- me preguntaron, viendome distraída.

-No es nada, que decíais?

-Que Akko llega tarde, se quedará sin comer, menos mal que solo compró pan…- dijeron.

-De echo -añadió otra.-, tiene suerte de no estar gorda, siempre come pan dulce.- escucharlo me dio que pensar, era un desastre con las comidas.



Llegué hambrienta a la clase, me moría por sentarme a comer con Mari y contarles a todas qué iba a hacer al final.

-Geez, que hambree.- dije al llegar.

-Bienvenida de vuelta Akko.- me dijo Mari.

-Naru-chan te dijo algo?- preguntaron.

-Olvidad eso, sabíais que Hakamada-san quiere ser mangaka? Irá a una escuela de enseñanza técnica, Tamanin se pondrá muy contenta!- dije emocionada.

-Y entonces, porqué fuiste tu también?- preguntó Mari.

-Porque yo también voy a una.

-Eh? Vas a una? Es la primera vez que lo escucho.- se quejó Urara.

- Si, la razón para haber ido al despacho, fue que Naru-chan ya no sería nuestra tutora.- expliqué.



Más tarde, después de hacer la limpieza, seguí contándole a Mari lo que había pasado.

-Aún después de hablar con todos Naru-chan me echó la bronca y me regañó. Realmente no pasa nada, la mayoría van a la universidad afiliada y no tienen los exámenes de entrada.

-Pero vas a ir a otro colegio...- dijo Mari entristecida.

-Eso es cierto, pero tendré que pedir información de diferentes academias y demás.

-Entonces, a qué colegio querrás ir?- preguntó.



-Aún no estoy muy segura.- dijo, se veía que lo tomaba en serio, no me lo había comentado.- Simplemente una de esteticistas, para aprender a ser una maquilladora.- dijo sonriendo.- Cuando el otro día maquillé a Mayu, pensé que podría dedicarme a ello, además de que lo disfrutaría.- me miró.- También disfruté maquillándote a ti, me gusta maquillar a la gente.- explicó.- Fue muy lindo cuando sonreísteis ambas al veros lindas.- dijo.

-Espera un momento, lo decidíste hace dos días??- pregunte, encajando que no me lo hubiera dicho.

-Si.- contestó pendiente de cruzar la calle. Si había sido yo la que le había pedido que maquillara a Mayu…

-Akko, y no sería mejor ir después de la universidad? Lo has hablado con tu madre?

-Claro!- dijo segurisima.- Ha dicho que me pega muchísimo. E ir a la universidad primero resultará caro.- No le veía sentido, debería ir primero a la universidad, luego a la academia.- Esto… Mari, estás en contra de que vaya?

-Porque…- intenté decir.

-Eh? Porqué?- preguntó sin haberselo esperado. Yo había pensado que pasaríamos otros dos años juntas en el colegio, además…

-Las escuelas técnicas son mixtas, verdad?- pregunté sonrojada y un poco celosilla.



-Eh? Si, pero… -dije dudando porqué preguntaba.- Eh?? No será que no te gusta que vaya porqué habrá chicos??

-En realidad no es por eso, pero creo que serías popular con los chicos.

-Qué?? Me pone un poco feliz que te pongas celosa.- dije sonrojada.- Pero no hay razón para estarlo… bueno, tu ya… ya sabes mis… sentimientos por ti, verdad?- dije enrojeciendo más. Ella tenía claro que era la única para mí, no había motivo para preocuparse.

-Si, pero, qué pasará en el futuro es algo imposible de saber para mí.

-Si lo ves así- dije explicandome.- auque fueramos a la misma universidad y nos graduaramos, a la hora de tener trabajo, también habría hombres,  y puede que alguno te pidiera salir!- dije ahora celosa yo, pero ocultándolo.

-Yo buscaría un trabajo con solo mujeres.- dijo Mari, despreocupándose.

-Qué? Eh? No, eso también es un problema.- me preocupé.



Incluso sin ser la verdadera razón de mi oposición, era un punto importante.

-No puedes confiar en mí un poquito?- me dijo.

-Pero, no, no es eso…- me intenté explicar, pero una vez subimos al tren, no sacamos el tema de nuevo.



Cuando llegué a casa, les conté sobre la boda de la profe, a lo que mi madre pensó hacerle un regalo. Mi padre, en cambio, pensó que era una tontería, si era una boda de penalti, no le gustaba la idea.

Por el comentario que hizo, mi madre me recomendó que tuviera cuidado con que no me pasara, porque resultaba vergonzoso.

A pesar de ello, no me preocupé, eso de tener hijos no era algo para Akko y para mi, para sus nietos lo dejaría en manos de mi hermano. Incluso el matrimonio era dificil para nosotras.

Dejando eso a un lado, me dispuse a mandarle un mensaje a Akko pidiendole disculpas por lo de estudiar estética, no quería que una tontería como aquella nos afectara.

No fue eso tampoco lo que quería decir realmente, solo que no pude expresarlo, ademas de que seguro que había herido sus sentimientos.

Yo solo buscaba prolongar nuestro tiempo juntas en el colegio, solo era eso, incluso después no me atreví a mandarle el mensaje.



-Marii- la llamé.- Hoy tengo tarea, pero si me esperas volvemos juntas a casa, si?- dije esperanzada de que podríamos volver juntas.

-Um, lo siento Akko, tengo que hacer unas cosas hoy, así que no puedo.- se excusó.- Me voy antes entonces.- dijo huyendo de la invitación. Era la primera vez en tiempo que me rechazaba, el día anterior la había cagado un poco, pero todo nos había ido realmente bien hasta entonces, ‘Solo un poco más y la hubiera convencido de…’ pensé.

-Eh? Porqué hoy estás sola Akko?- me preguntó Kuno.

-Mari se fue antes a casa.- expliqué.

-Ven con nosotras entonces.- me invitó.- No tengo actividades del club por hoy!- dijo mencionando su descanso.

-Vale.- acepté.



Acabamos yendo a un restaurante después de acabar la limpieza, en la que hablamos de cosas sin importancia. Aunque se me ocurrió una forma de pedir ayuda sin dar información:

-Mirad chicas, tengo una amiga, que tiene novio en la misma clase que ella. Y aunque planeaban ir a la misma universidad, su novio dijo derrepente que quería ir a una distinta, qué pensais?

-Debería ir a la misma universidad que ella.- dijo Kuno.

-No se puede.- le advertí.

-No entiendo, porqué no es posible?- siguió Kuno.

-Bueno, hay complicaciones en el porqué.

-El novio probablemente querrá engañarla.- optó por decir Urara.- Apuesto a que no le ha dicho a cuál quiere ir.- añadió.

-Eso no es cierto! Definitivamente!- exclamé un tanto obvia.

-Es horrible!! Tienen que ir a la misma universidad!!- dijo Kuno una vez más.

-Incluso si dices eso…-intenté reclamar.

-Si Ougi y yo fueramos de la misma edad, y fueramos al mismo colegio, me gustaría extender el tiempo que estubieramos juntos allí, incluso si solo fuera por un día más.- continuó Kuno.- Claro que ir a la misma universidad lo extendería por años.

-Eh? Pero no hay razón por la que no puedan seguir viéndose.- dijo Urara.- No es ir a la universidad la razón de estudiar por tu futuro?- aclaró.- Estar allí acaramelados es un poco…

-Es cierto, pero si se distancian un poco, ella se sentirá angustiada, incluso si no hay razón para pensar que la está engañando, el corazón de una mujer es complicado.- dijo suspirando.- Ougi se graduará pronto y solo saldremos tres veces por semana cuando trabaje…

Urara la regañó por decir tonterías sobre ella y su novio, con lo que yo quedé pensando en todo lo que habían dicho ellas antes.

‘Entiendo que por querernos, por salir juntas, queramos pasar mucho tiempo juntas. Por que la amo, quiero entenderla, porque la quiero…’

Capítulo 10

‘Realmente no planeaba decirselo ahí, pero lo dije muy enérgicamente… jeje’.

Mari se lavantó de imporviso, la llamé y siguió corriendo, pero yo no me quedé parada y salí detrás.

-Eh, Mari! Espera!- la grité.

Cuando paró, llegó a la barandilla de un río, me sonaba de algo eso de huír y la pregunté:

-Esto ya a pasado antes, tú huyendo y dejándome atrás, porqué?

-Por que Akko, estas diciendo cosas raras…

-Porqué es extraño que esté enamorada de ti? Por que somos ambas chicas?- volví a preguntar.- Puede parecer raro, yo también pensaba que era sí, pero no puedo remediarlo. Ahora, te quiero igual que tú a mí.



Aunque en su momento, pensé que aunque fuera por pena, si mi amor era correspondido, sería feliz, no pensé que fuera así.

-Eres horrible, diciendo que no te importa, si que eres una buena amiga.- dije.- Pero no así de amable…

-Dices que miento?- dijo Akko asombrada.

-Pero, no te entiendo, salir juntas es imposible!- dije.- No te entiendo…

-No sabremos si no es posible sin intentarlo!- me dijo, convincente.- Era demasiado bonito para ser cierto, no quería creerlo.



-En realidad… yo ya pensé que estabamos saliendo…- dije.

-Eh?? Porqué??

-Tu dijiste que estabas enamorada de mí y luego te besé!!- dije.

-Pero no fue solo por amistad?? No estabas siendo solo amable conmigo??

-Como lo sería con la atmósfera que había??- dije intentando convencerla.

-No entiendo esas cosas, ya me parece raro que te beses con amigas…- dijo.

-Claro que ahora no jugaré con ellas así!- me expliqué.

-No era lo que quería decir, pero está bien…

-Bueno, entonces, si te doy un beso no como amiga, me creerás?- propuse.

-Eso…

-En aquél entonces, cuando quise ser tu amiga, funcionó, aunque pensé muchas veces que no funcionaría! Ahora te quiero así, y tu me quieres aunque sea un poquito, verdad? Porque, yo te quiero!- repetí.- Quiero que seamos más que amigas, si ocurriera sería feliz para siempre! Solo con eso… Realmente soy una persona muy simple.- me expliqué. ‘Solo verte sonreír…’- pensé

-Si eso te hace simple…- dijo roja Mari.- Entonces doy tan simple como tu…- acabó, su resolución se echó abajo.



‘Te quiero, ha sido lo que siempre he querido decirte…’



Me tiré hacia Mari y la abracé, ella enrojeció y me susurró:

-Hay gente Akko, están mirando…

-Mari.. Si…

-Si?- acerqué mi rostro al suyo para besarla, aún estándo en público.- UWAA.- sonó el móvil de Mari.

Ambas nos exaltamos y Mari cogió el celular, eran las chicas, preguntando donde me había metido, les dije que estaba con Akko  y cuando preguntamos donde estábamos no supimos contestar.

-Vamos.- dije tendiéndole mi mano, Mari había dejado de temblar y yo me encontraba más segura.



En el día siguiente no pude dejar de bostezar, no había dormido casi por culpa del beso que me había prometido Akko, me avergonzaba pensar que realmente esperaba que pasara algo, pasaba el rato pensando en esas cosas.

Era por que la amaba, ambas nos compramos amuletos para los estudios, no necesitabamos uno para el amor.



Cuando pasamos por las tiendas de souvenirs, busqué tiras para el móvil, para que Mari y yo tuvieramos unas tiras iguales, quise comprar unas a juego, Mari tenía la de su ex novio y yo quería cambiarla. Me fastidiaba que aún la usara, no era por que fueran distintas, estaba siendo egoísta, pero quería serlo.



Con eso, me dí cuenta de que realmente estaba enamorada de mí, noté la diferencia cuando nos conocimos a cuando nos besamos, si me hubiera fijado, me hubiera dado cuenta.

El detalle me hizo llorar de felicidad, Akko creyó que fue por querer cambiar la tira, pero ahora estuve más de acuerdo. Las chicas me preguntaron que me pasaba, yo les dije que nada, porque, no lloraba de alegría?

Enamorarme de Akko, fue lo correcto.



Por fin, el viaje acabó, volvimos a Tokio y nos llevabamos buenos recuerdos, Mari y yo nos sentabamos juntas, nos encontraríamos todos los días en la estación, saldríamos en citas, y todo sería “normal”.

Nos hicimos una foto en el avión, como recuerdo de la vuelta, cada una con su móvil para tenerla ambas.

Como pegamos nuestras cabezas para la foto, aprovechamos que nadie miraba, y nos dimos un beso. No sabía qué había detrás, pero ese día no lo olvidaría en mi vida.



El primer día de colegio, nos encontramos en donde siempre, aunque fue un poco antes, cuando daba la casualidad de que estaba más lleno el tren.

Nos empujaron al fondo y quedamos en medio de un montón de gente.

-Lo siento- se disculpó Mari con un hombre con el que había chocado.

-Normalmente no está así de mal, pero supongo que viendolo de otro modo, no estaría mal venir en hora punta más a menudo.- dije sintiendo como nos empujaban y quedabamos pegadas.- Aún así es una parada, la mayoría cambian en la siguiente.- expliqué.- Ah, y si te meten mano avisa, que llevo un alfiler.- la indiqué.

-Les pincharás?- preguntó. La cogí de la mano y asentí.

-Pero….- empecé.- Si tu me metes mano no me importa, Mari.- susurré.

-No lo haría!- dijo después.

-Entonces puedo yo?- bromeé.

-No!- dijo.

Todo volvió a ser como antes, pero ambas ibamos un poco antes al andén.



Un día, en clase, Kuno se quejó de que su novio le había preguntado qué quería por navidad, estaba indignada porque debería pensarlo él.

Ella tenía preparado su regalo, y dijo que tenía que ser especial por que esa sería su primera navidad juntos, eso nos dio mucho que pensar a Mari y a mí.

-Eso me recuerda a cuando pasamos la navidad del año pasado haciendo una dieta, quizas debería hacer otra este año.

-No vi nada de ti que te hiciera ver gorda, Akko.- me dijo Mari.

-Eh?

-Claro, en el viaje, cuando te desmayaste…- dijo sonrojada.

-Lo sabía! Sabía que miraste!- jugué. Mientras me avergonzaba e ignoraba a las otras chicas que decían haberme visto también, acusé a Mari.

-Era por que estabas inconsciente!- quiso excusarse.

-Bueno, está bien pero…- me acerqué y la susurré.- Tienes que dejarme verte desnuda también.

Yendo de la mano juntas, divirtiéndonos, susurrándonos, esas cosas me preocupaban, pero de una manera diferente de cómo solía.

-Vale.- dijo azorada.

Eso me hizo tan feliz que la abracé desde detrás, la apreté dulcemente contra mí y hundí mi cara por encima de su hombro.

-Vosotras- dijo Urara.- dejad de hacer el tonto y vamos a la otra clase.- Según parecía, no notaron nada distinto.

-Mari, donde quieres que nos sentemos?- pregunté.

-Me da igual, solo quiero estar cerca de Akko.- dijo en bajito.

-No puedo creer que dijera eso!! Demasiado directa.- dije para mi.- Me dieron ganas de abrazarla, besarla, y achucharla.- continué dando vueltas en mi cama.

‘Hoy no he podido besarla’ pensé, era dificil encontrar un rato para las dos solas.



Me llegó un mesaje de Akko cuando acababa de cenar, me subí a mi cuarto y vi lo que ponía.

Qué quieres hacer en navidad?

A donde quieres ir?

Era nuestra primera navidad juntas desde que empezamos a salir, no había pensado en un regalo, sería nuestra primera y especial navidad juntas y quería comprar algo importante.



Por alguna razón, el 24 acabamos yendo de compras, lo pasamos bien, ya que era una de las cosas que mas nos gustaba hacer juntas.

-Estaba pensando, que no hemos hecho casi nada juntas, ya que nada mas acabar el viaje, empezaron las preparaciones para el festival.

-Y deberían quitar exámenes te falta decir, haha.-dijo bromeando.

-Todas esas cosas… me hacen querer salir contigo aún más…- dije abrazándola por detrás una vez más.

-Akko, no, que estámos en público…-dijo ruborizada.

-No pasa nada, a nadie le importará, no es diferente del colegio, no?- dije.- Las chicas se cogen, abrazan y demás a todas horas!-dije feliz.- Esa es nuestra mejor ventaja.- sonreí.

-Si…

-Además, incluso en navidad, sería raro para un hombre y una mujer estar así pegados, pero como ambas somos chicas, nadie se fijará. Es nuestro especial privilegio.



Con una palabra, Akko podía cambiar mi mundo, hacerlo brillar, siempre fue así desde el día en que nos conocimos. Aun siendo pareja, se sentiría raro si fuera yo la que se agarra a ella.

-Mari-chan? Eres tú?- me preguntó una chica de gafitas. Era Mayu!

-Mayu-chan! Ha pasado mucho tiempo!- dije girándome a verla.

-No te reconocí con el pelo corto.- me dijo.- Qué tal has estado?

-Toda me ha ido bien, gracias.

-Hay algo que se ve diferente en ti, de alguna manera… te has vuelto muy guapa!

-De verdad? Pues tu has crecido mucho, estás más alta, yo no he crecido nada.- seguí.



Mari acababa de encontrarse con una amiga, entendía que hablaran, pero no me presentaba…

-Lo siento Akko, ella es Mayu, mi amiga de la primaria.

-Encantada.- me dijo.

-Igualmente.- respondí.

-Esta es Akko, mi, um, amiga del instituto.- dijo, después intercambiaron su correo mientras yo no supe que hacer.



Un rato después, estabamos en la mesa de un restaurante e intercambiamos regalos, ambas quisimos que la otra esperara a casa para abrirlo, puesto que nos daba vergüenza.

Después de ello, cenamos pasta juntas, hicimos unas últimas compras y fuimos a un fotomatón a sacarnos fotos de recuerdo.



Cuando llegué a casa, lo primero que hice fue abrir el regalo de Akko, era un anillo para el dedo meñique con una carta.

Nuestra primera navidad me hizo muy, muy feliz, quise que el momento no acabara nunca, que las cosas terminaran así, fue algo que no me esperaba para nada.



Unos días después, quedamos para año nuevo, compramos paquetes de suerte y comparamos, a mi me salió suerte incierta, y a Mari suerte media, era una tradición, pero no quise guardar el paquete.

Comentamos el orden de suerte que nos parecía y vimos las casetas del templo.

‘El año pasado, no hubieramos pensado que acabaríamos siendo pareja.’ Pensé.

-Está lleno de gente, no me sueltes la mano.- le dije cogiéndosela. En una de ellas, llevaba el anillo que le había regalado.

-Tu agarrate también Akko!- me dijo.- Por cierto, muchisimas gracias.

-Porqué?

-Navidad.

-Cuántas veces me lo habrás dicho? Incluso se ve más lindo en ti de lo que pensé. Además, yo también tengo tu regalo.- dije enseñando la pulsera.

-Gracias de verdad, me encantó tu regalo, pero también me diste una carta.- me recordó.

-No hables de algo tan vergonzoso.- dije más roja que nada.

-Haha, lo siento, pero de algún modo, la carta me sorprendió.

Mari, gracias.

Por qué soy tan estúpida, si no me hubieras dicho lo que sentías, no creo que me hubiera dado cuenta de mi amor por ti.

Así que, mil gracias por enamorarte de mí.

Te quiero muchísimo, muchísimo, muchísimo, muchísimo.

-Akko…

-Eh?

-Cuida de mí este año también…- me dijo.

-Si, yo también, cuida de mí.- dije tirándome a abrazar a Mari.





Cuando volvimos a clase, nos avisaron de que habría un simulacro de incendios y un exámen médico, todas pensaron en ponerse ea dieta, pero la profesora avisó de que no serviría pesar menos ese día.

Decidí ofrecer a Mari un último día a Mr Donut antes de empezar una dieta, pero me dijo que había quedado con la amiga que vimos en año nuevo.



Al final Mayu y yo acabamos en Mr Donut, de saberlo hubiera invitado a Akko. Me pedí un café con leche para entrar en calor, en cambio, Mayu pidió un refresco y quedo con envidia. Mientras bebía, me preguntó:

-Mari, sales con alguien?- ante la pregunta, me atraganté.

-Por que lo preguntas?- esperaba que no fuera por haberlo notado el otro día, estando con Akko.

-Te has vuelto muy guapa desde la última vez que te ví, pensé que podía ser por un chico. Pero como estabas con una amiga en navidad, supuse que no era así…

-Realmente… hay alguien con quien salgo.- dije.

-Waa, así que tienes, lo sabía! Esmayor que tú?

-No, misma edad.- estaba siendo descuidada, pero me hacía feliz sentirme ocupada.

-Qué tipo de persona es?- preguntó.

-Una muy gua… quiero decir… una persona muy buena, alegre y maravillosa.

-Y es por él que te volviste linda?

-Si, podría decirse…- ya que fue ella la que me hizo así.

-Siendo sincera, hay alguien que me gusta…- confesó.

-Eh? De verdad? Y es un niño?- pregunté.

-Si, lo es, pero podrías haber dicho chico, en vez de niño, no?- se extrañó. Lo que decía sonaba muy obvio a mi entender.- Quiero darle chocolate, pero estoy muy nerviosa, por que es un sempai muy guay, y que alguien como yo vaya y se confiese, sería una molestia. Por eso quiero volverme más guapa para ser adecuada para él, per no sé como.

Recordé cuando yo quise ser bonita para ser amiga de Akko, estar a su altura, por lo que decidí ayudarla.



Cuando Akko quiso quedar conmigo, le tuve que decir que iba a ver a Mayu, quería comprar algunas cosas para maquillarla, quise invitarla, pero ella dijo que iría con Kuno.

-Por cierto, he visto que te fue bien la dieta.- la elogié.- eh?- resultó contraria, calló al suelo deprimida.- Pero si no estas gorda para nada!



Mari se fue a su examen justo después de decirme eso, nunca estaría preparada para que me viera desnuda, tenía que cuidarme un poco, o no lo haría nunca.

Probablamente el año siguiente diría lo mismo, pensé mientras Sugi se me acercaba.

-Akko, no sabes cuando “ese momento” llagará.- me dijo.- En tu caso será inesperado, seguro.

-De qué hablas?- intenté disimular.

-Deberíamos hacer ejercicios de adelgazamiento juntas?- propuso.

Después de eso, mi preocupación primordial era la amiga de Mari.



Miraron todo tipo de cosméticos y maquillaje, útiles de peinado y demás artilugios de moda. Os preguntáis como lo sé? Pues porque terminé siguiéndolas.

‘Realmente estaban de compras, no es que piense que me estubiera engañando, son dos chicas después de todo, verdad?’

Se sentía raro que tuviera otra persona con la que se enviara mensajes a menudo.

Mari la enseñó el brillo que elegimos juntas cuando la empecé a enseñar de cosmética, y me sentía un poco celosa.

También le manoseó el pelo y la cara para que le quedara visible la frente y no se le metiera el flequillo por el pelo, algo que me pareció demasiado contacto para mi gusto.

‘Yo soy más guapa que ella…’ me dije celosa.

Pero estaba siendo paranoica, ella y yo salíamos, y ella era solo una vieja amiga, todo el mundo hacía eso.

‘Salir’ pensé, cuál sería la diferencia?

Hacer cosas como ir de compras, e ir a sitos juntas, son cosas que hacen las amigas, nosotras solo nos diferenciabamos en que nos cogíamos de la mano y nos besábamos…

Aunque las amigas a veces se besan, pero nosotras somos distintas,  hay cosas más allá de los besos,  por que te amo quisiera pedir ciertas cosas…