viernes, 27 de enero de 2012

Capítulo 10

‘Realmente no planeaba decirselo ahí, pero lo dije muy enérgicamente… jeje’.

Mari se lavantó de imporviso, la llamé y siguió corriendo, pero yo no me quedé parada y salí detrás.

-Eh, Mari! Espera!- la grité.

Cuando paró, llegó a la barandilla de un río, me sonaba de algo eso de huír y la pregunté:

-Esto ya a pasado antes, tú huyendo y dejándome atrás, porqué?

-Por que Akko, estas diciendo cosas raras…

-Porqué es extraño que esté enamorada de ti? Por que somos ambas chicas?- volví a preguntar.- Puede parecer raro, yo también pensaba que era sí, pero no puedo remediarlo. Ahora, te quiero igual que tú a mí.



Aunque en su momento, pensé que aunque fuera por pena, si mi amor era correspondido, sería feliz, no pensé que fuera así.

-Eres horrible, diciendo que no te importa, si que eres una buena amiga.- dije.- Pero no así de amable…

-Dices que miento?- dijo Akko asombrada.

-Pero, no te entiendo, salir juntas es imposible!- dije.- No te entiendo…

-No sabremos si no es posible sin intentarlo!- me dijo, convincente.- Era demasiado bonito para ser cierto, no quería creerlo.



-En realidad… yo ya pensé que estabamos saliendo…- dije.

-Eh?? Porqué??

-Tu dijiste que estabas enamorada de mí y luego te besé!!- dije.

-Pero no fue solo por amistad?? No estabas siendo solo amable conmigo??

-Como lo sería con la atmósfera que había??- dije intentando convencerla.

-No entiendo esas cosas, ya me parece raro que te beses con amigas…- dijo.

-Claro que ahora no jugaré con ellas así!- me expliqué.

-No era lo que quería decir, pero está bien…

-Bueno, entonces, si te doy un beso no como amiga, me creerás?- propuse.

-Eso…

-En aquél entonces, cuando quise ser tu amiga, funcionó, aunque pensé muchas veces que no funcionaría! Ahora te quiero así, y tu me quieres aunque sea un poquito, verdad? Porque, yo te quiero!- repetí.- Quiero que seamos más que amigas, si ocurriera sería feliz para siempre! Solo con eso… Realmente soy una persona muy simple.- me expliqué. ‘Solo verte sonreír…’- pensé

-Si eso te hace simple…- dijo roja Mari.- Entonces doy tan simple como tu…- acabó, su resolución se echó abajo.



‘Te quiero, ha sido lo que siempre he querido decirte…’



Me tiré hacia Mari y la abracé, ella enrojeció y me susurró:

-Hay gente Akko, están mirando…

-Mari.. Si…

-Si?- acerqué mi rostro al suyo para besarla, aún estándo en público.- UWAA.- sonó el móvil de Mari.

Ambas nos exaltamos y Mari cogió el celular, eran las chicas, preguntando donde me había metido, les dije que estaba con Akko  y cuando preguntamos donde estábamos no supimos contestar.

-Vamos.- dije tendiéndole mi mano, Mari había dejado de temblar y yo me encontraba más segura.



En el día siguiente no pude dejar de bostezar, no había dormido casi por culpa del beso que me había prometido Akko, me avergonzaba pensar que realmente esperaba que pasara algo, pasaba el rato pensando en esas cosas.

Era por que la amaba, ambas nos compramos amuletos para los estudios, no necesitabamos uno para el amor.



Cuando pasamos por las tiendas de souvenirs, busqué tiras para el móvil, para que Mari y yo tuvieramos unas tiras iguales, quise comprar unas a juego, Mari tenía la de su ex novio y yo quería cambiarla. Me fastidiaba que aún la usara, no era por que fueran distintas, estaba siendo egoísta, pero quería serlo.



Con eso, me dí cuenta de que realmente estaba enamorada de mí, noté la diferencia cuando nos conocimos a cuando nos besamos, si me hubiera fijado, me hubiera dado cuenta.

El detalle me hizo llorar de felicidad, Akko creyó que fue por querer cambiar la tira, pero ahora estuve más de acuerdo. Las chicas me preguntaron que me pasaba, yo les dije que nada, porque, no lloraba de alegría?

Enamorarme de Akko, fue lo correcto.



Por fin, el viaje acabó, volvimos a Tokio y nos llevabamos buenos recuerdos, Mari y yo nos sentabamos juntas, nos encontraríamos todos los días en la estación, saldríamos en citas, y todo sería “normal”.

Nos hicimos una foto en el avión, como recuerdo de la vuelta, cada una con su móvil para tenerla ambas.

Como pegamos nuestras cabezas para la foto, aprovechamos que nadie miraba, y nos dimos un beso. No sabía qué había detrás, pero ese día no lo olvidaría en mi vida.



El primer día de colegio, nos encontramos en donde siempre, aunque fue un poco antes, cuando daba la casualidad de que estaba más lleno el tren.

Nos empujaron al fondo y quedamos en medio de un montón de gente.

-Lo siento- se disculpó Mari con un hombre con el que había chocado.

-Normalmente no está así de mal, pero supongo que viendolo de otro modo, no estaría mal venir en hora punta más a menudo.- dije sintiendo como nos empujaban y quedabamos pegadas.- Aún así es una parada, la mayoría cambian en la siguiente.- expliqué.- Ah, y si te meten mano avisa, que llevo un alfiler.- la indiqué.

-Les pincharás?- preguntó. La cogí de la mano y asentí.

-Pero….- empecé.- Si tu me metes mano no me importa, Mari.- susurré.

-No lo haría!- dijo después.

-Entonces puedo yo?- bromeé.

-No!- dijo.

Todo volvió a ser como antes, pero ambas ibamos un poco antes al andén.



Un día, en clase, Kuno se quejó de que su novio le había preguntado qué quería por navidad, estaba indignada porque debería pensarlo él.

Ella tenía preparado su regalo, y dijo que tenía que ser especial por que esa sería su primera navidad juntos, eso nos dio mucho que pensar a Mari y a mí.

-Eso me recuerda a cuando pasamos la navidad del año pasado haciendo una dieta, quizas debería hacer otra este año.

-No vi nada de ti que te hiciera ver gorda, Akko.- me dijo Mari.

-Eh?

-Claro, en el viaje, cuando te desmayaste…- dijo sonrojada.

-Lo sabía! Sabía que miraste!- jugué. Mientras me avergonzaba e ignoraba a las otras chicas que decían haberme visto también, acusé a Mari.

-Era por que estabas inconsciente!- quiso excusarse.

-Bueno, está bien pero…- me acerqué y la susurré.- Tienes que dejarme verte desnuda también.

Yendo de la mano juntas, divirtiéndonos, susurrándonos, esas cosas me preocupaban, pero de una manera diferente de cómo solía.

-Vale.- dijo azorada.

Eso me hizo tan feliz que la abracé desde detrás, la apreté dulcemente contra mí y hundí mi cara por encima de su hombro.

-Vosotras- dijo Urara.- dejad de hacer el tonto y vamos a la otra clase.- Según parecía, no notaron nada distinto.

-Mari, donde quieres que nos sentemos?- pregunté.

-Me da igual, solo quiero estar cerca de Akko.- dijo en bajito.

-No puedo creer que dijera eso!! Demasiado directa.- dije para mi.- Me dieron ganas de abrazarla, besarla, y achucharla.- continué dando vueltas en mi cama.

‘Hoy no he podido besarla’ pensé, era dificil encontrar un rato para las dos solas.



Me llegó un mesaje de Akko cuando acababa de cenar, me subí a mi cuarto y vi lo que ponía.

Qué quieres hacer en navidad?

A donde quieres ir?

Era nuestra primera navidad juntas desde que empezamos a salir, no había pensado en un regalo, sería nuestra primera y especial navidad juntas y quería comprar algo importante.



Por alguna razón, el 24 acabamos yendo de compras, lo pasamos bien, ya que era una de las cosas que mas nos gustaba hacer juntas.

-Estaba pensando, que no hemos hecho casi nada juntas, ya que nada mas acabar el viaje, empezaron las preparaciones para el festival.

-Y deberían quitar exámenes te falta decir, haha.-dijo bromeando.

-Todas esas cosas… me hacen querer salir contigo aún más…- dije abrazándola por detrás una vez más.

-Akko, no, que estámos en público…-dijo ruborizada.

-No pasa nada, a nadie le importará, no es diferente del colegio, no?- dije.- Las chicas se cogen, abrazan y demás a todas horas!-dije feliz.- Esa es nuestra mejor ventaja.- sonreí.

-Si…

-Además, incluso en navidad, sería raro para un hombre y una mujer estar así pegados, pero como ambas somos chicas, nadie se fijará. Es nuestro especial privilegio.



Con una palabra, Akko podía cambiar mi mundo, hacerlo brillar, siempre fue así desde el día en que nos conocimos. Aun siendo pareja, se sentiría raro si fuera yo la que se agarra a ella.

-Mari-chan? Eres tú?- me preguntó una chica de gafitas. Era Mayu!

-Mayu-chan! Ha pasado mucho tiempo!- dije girándome a verla.

-No te reconocí con el pelo corto.- me dijo.- Qué tal has estado?

-Toda me ha ido bien, gracias.

-Hay algo que se ve diferente en ti, de alguna manera… te has vuelto muy guapa!

-De verdad? Pues tu has crecido mucho, estás más alta, yo no he crecido nada.- seguí.



Mari acababa de encontrarse con una amiga, entendía que hablaran, pero no me presentaba…

-Lo siento Akko, ella es Mayu, mi amiga de la primaria.

-Encantada.- me dijo.

-Igualmente.- respondí.

-Esta es Akko, mi, um, amiga del instituto.- dijo, después intercambiaron su correo mientras yo no supe que hacer.



Un rato después, estabamos en la mesa de un restaurante e intercambiamos regalos, ambas quisimos que la otra esperara a casa para abrirlo, puesto que nos daba vergüenza.

Después de ello, cenamos pasta juntas, hicimos unas últimas compras y fuimos a un fotomatón a sacarnos fotos de recuerdo.



Cuando llegué a casa, lo primero que hice fue abrir el regalo de Akko, era un anillo para el dedo meñique con una carta.

Nuestra primera navidad me hizo muy, muy feliz, quise que el momento no acabara nunca, que las cosas terminaran así, fue algo que no me esperaba para nada.



Unos días después, quedamos para año nuevo, compramos paquetes de suerte y comparamos, a mi me salió suerte incierta, y a Mari suerte media, era una tradición, pero no quise guardar el paquete.

Comentamos el orden de suerte que nos parecía y vimos las casetas del templo.

‘El año pasado, no hubieramos pensado que acabaríamos siendo pareja.’ Pensé.

-Está lleno de gente, no me sueltes la mano.- le dije cogiéndosela. En una de ellas, llevaba el anillo que le había regalado.

-Tu agarrate también Akko!- me dijo.- Por cierto, muchisimas gracias.

-Porqué?

-Navidad.

-Cuántas veces me lo habrás dicho? Incluso se ve más lindo en ti de lo que pensé. Además, yo también tengo tu regalo.- dije enseñando la pulsera.

-Gracias de verdad, me encantó tu regalo, pero también me diste una carta.- me recordó.

-No hables de algo tan vergonzoso.- dije más roja que nada.

-Haha, lo siento, pero de algún modo, la carta me sorprendió.

Mari, gracias.

Por qué soy tan estúpida, si no me hubieras dicho lo que sentías, no creo que me hubiera dado cuenta de mi amor por ti.

Así que, mil gracias por enamorarte de mí.

Te quiero muchísimo, muchísimo, muchísimo, muchísimo.

-Akko…

-Eh?

-Cuida de mí este año también…- me dijo.

-Si, yo también, cuida de mí.- dije tirándome a abrazar a Mari.





Cuando volvimos a clase, nos avisaron de que habría un simulacro de incendios y un exámen médico, todas pensaron en ponerse ea dieta, pero la profesora avisó de que no serviría pesar menos ese día.

Decidí ofrecer a Mari un último día a Mr Donut antes de empezar una dieta, pero me dijo que había quedado con la amiga que vimos en año nuevo.



Al final Mayu y yo acabamos en Mr Donut, de saberlo hubiera invitado a Akko. Me pedí un café con leche para entrar en calor, en cambio, Mayu pidió un refresco y quedo con envidia. Mientras bebía, me preguntó:

-Mari, sales con alguien?- ante la pregunta, me atraganté.

-Por que lo preguntas?- esperaba que no fuera por haberlo notado el otro día, estando con Akko.

-Te has vuelto muy guapa desde la última vez que te ví, pensé que podía ser por un chico. Pero como estabas con una amiga en navidad, supuse que no era así…

-Realmente… hay alguien con quien salgo.- dije.

-Waa, así que tienes, lo sabía! Esmayor que tú?

-No, misma edad.- estaba siendo descuidada, pero me hacía feliz sentirme ocupada.

-Qué tipo de persona es?- preguntó.

-Una muy gua… quiero decir… una persona muy buena, alegre y maravillosa.

-Y es por él que te volviste linda?

-Si, podría decirse…- ya que fue ella la que me hizo así.

-Siendo sincera, hay alguien que me gusta…- confesó.

-Eh? De verdad? Y es un niño?- pregunté.

-Si, lo es, pero podrías haber dicho chico, en vez de niño, no?- se extrañó. Lo que decía sonaba muy obvio a mi entender.- Quiero darle chocolate, pero estoy muy nerviosa, por que es un sempai muy guay, y que alguien como yo vaya y se confiese, sería una molestia. Por eso quiero volverme más guapa para ser adecuada para él, per no sé como.

Recordé cuando yo quise ser bonita para ser amiga de Akko, estar a su altura, por lo que decidí ayudarla.



Cuando Akko quiso quedar conmigo, le tuve que decir que iba a ver a Mayu, quería comprar algunas cosas para maquillarla, quise invitarla, pero ella dijo que iría con Kuno.

-Por cierto, he visto que te fue bien la dieta.- la elogié.- eh?- resultó contraria, calló al suelo deprimida.- Pero si no estas gorda para nada!



Mari se fue a su examen justo después de decirme eso, nunca estaría preparada para que me viera desnuda, tenía que cuidarme un poco, o no lo haría nunca.

Probablamente el año siguiente diría lo mismo, pensé mientras Sugi se me acercaba.

-Akko, no sabes cuando “ese momento” llagará.- me dijo.- En tu caso será inesperado, seguro.

-De qué hablas?- intenté disimular.

-Deberíamos hacer ejercicios de adelgazamiento juntas?- propuso.

Después de eso, mi preocupación primordial era la amiga de Mari.



Miraron todo tipo de cosméticos y maquillaje, útiles de peinado y demás artilugios de moda. Os preguntáis como lo sé? Pues porque terminé siguiéndolas.

‘Realmente estaban de compras, no es que piense que me estubiera engañando, son dos chicas después de todo, verdad?’

Se sentía raro que tuviera otra persona con la que se enviara mensajes a menudo.

Mari la enseñó el brillo que elegimos juntas cuando la empecé a enseñar de cosmética, y me sentía un poco celosa.

También le manoseó el pelo y la cara para que le quedara visible la frente y no se le metiera el flequillo por el pelo, algo que me pareció demasiado contacto para mi gusto.

‘Yo soy más guapa que ella…’ me dije celosa.

Pero estaba siendo paranoica, ella y yo salíamos, y ella era solo una vieja amiga, todo el mundo hacía eso.

‘Salir’ pensé, cuál sería la diferencia?

Hacer cosas como ir de compras, e ir a sitos juntas, son cosas que hacen las amigas, nosotras solo nos diferenciabamos en que nos cogíamos de la mano y nos besábamos…

Aunque las amigas a veces se besan, pero nosotras somos distintas,  hay cosas más allá de los besos,  por que te amo quisiera pedir ciertas cosas…

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